sábado, 17 de julio de 2010

Paradise

Aquí os pongo una pequeña aventura de hace ya algún tiempo.

Otra vez mas estoy hablando de un río de alta montaña, que sin duda es para mí, la pesca mas atractiva. Si además, ese río transcurre por las montañas que has visto y admirado desde que eras un niño y que cuando tienes que estar lejos de ellas las echas de menos; ¿Qué mas se puede pedir?
No voy a ocultar a nadie que este río es mi debilidad, pero no por ello voy a negarle ninguno de sus atributos que bajo mi punto de vista son: Abundancia de agua, Solitario, Agreste, Espectacular,... y finalmente, una gran densidad de pequeñas y rápidas truchas.
Los que me conocen saben que quizás estoy exagerando un poco, soy consciente de que mi tierra me ciega, pero también sabrán que aunque quizás algo magnificado por mí.. este pequeño gran torrente montañoso merece la pena de veras.






La jornada empieza atravesando un magnífico robledal muy bien conservado, en el que siempre tienes la sensación de sentirte vigilado, pero nada, pese a tener que hacer un pequeño esfuerzo, no echo ni un solo vistazo atrás; tengo ganas de llegar al punto marcado para comenzar a pescar... bueno, que digo a pescar.. voy decidido a empezar a soltar truchas!! en estos momentos no hay quien pueda con mí optimismo.






Por fin!! ya estoy en el río, ahora solo queda montar la caña, elegir la mosca a utilizar y a empezar la juerga.. eso si, antes de todo esto hay que parar, contener la reparación unos instantes ensimismado por la grandeza del paraje... y a por todas.






El río baja más bien fuerte y todavía con un poco de deshielo, no me tiembla el pulso y abro mí caja de ninfas. Elijo dos de confianza y poco lances mas tarde... ahí están!! la primera trucha.






Sigo mis andanzas río arriba soltando truchas, una por aquí, otra por allá.. Poco después llego a uno de los primeros grandes y profundos pozos, a pesar de tener una temperatura agradable, incluso fresca diría yo, el sol pica y por mi cabeza pasa darme un buen chapuzón.. pero nada, solo el hecho de rozar un poco el agua con la mano entierra cualquier pensamiento al respecto. También debo reconocer que el ver una buena cantidad de truchas en la rasera del pozo me hace desistir de pensamientos natatorios, bueno, casi de cualquier cosa porque mi mente se nubla pensando en la estrategia a seguir para poder sacar las truchas intentando espantar al menor numero posible de compañeras, cosa que tras la primera picada es imposible.. tres saltos seguidos provocan que la rasera quede desértica.







Esta enana la culpable!! aunque la verdad, solo con tener una preciosidad así en las manos, bien vale espantar todas las truchas que hagan falta.







Como es habitual por este tipo de ríos.. después de unos metros te olvidas de que hace unos segundos estabas pescando un gran pozo a pez visto para tener que andar buscando truchas entre cualquier hueco lo suficientemente amplio para ocultar una trucha, hay veces que en tan solo dos cuartas de agua tienes suficiente espacio como para probar suerte.
Esta pesca me apasiona.








Otra vez un cambio? sin problemas, se pone una pequeña microninfa y pescar a pez visto; ¿Quién dijo miedo?






Y bueno, aunque no de conversación, un poco de compañía nunca viene mal.





Y qué se puede decir de un lugar así. Tiene las misma posturas que cualquier otro pozo pero multiplicado por 3, que mas se puede pedir.







Una pequeña y revoltosa trucha y una cámara de fotos.. no puede haber otro final que una foto así, de todas formas la fotillo tiene su gracia.







En fin, no se como describir esto, pero para mi no se puede pedir más.








Y aquí una de las que yo denomino "las truchas de los rotos". Son truchas que viven en pequeñas oquedades donde apenas de el sol y presentan una librea mucho más pigmentada. Son sin duda unas truchas que me satisface conseguir, pues por el lugar donde viven no es fácil encontrarse con ellas. Esta además tenia una gran cicatriz, aunque viendo su vitalidad no tenia ningún tipo de secuela.







Y que mejor forma de acabar un gran día de pesca que con estas vistas. A pesar de los kilómetros andados y el cansancio acumulado, con este agreste paisaje me siento pletórico para al ultimo esfuerzo.





Espero que hayáis disfrutado leyendo una ínfima parte de lo que yo lo hice ese día, con eso ya me doy por satisfecho.

Un saludo.

2 comentarios:

Dani dijo...

Es lo que tiene vivir en un lugar así ¿no?.
Se ve que lo pasas genial,con tus montañas,y truchas,esas escapadas te tienen que sentar,,,,
Mira por los robledales que ya sabes que nunca estas solo ;)

saluti

Barbux dijo...

Precioso lugar, si señor.
Tambien me impactó el paseo por ese robledal una vez que pasé por alli. Es cierto es un lugar mágico.
Felicidades por las capturas y por las fotos que son muy buenas.
salu2