miércoles, 30 de noviembre de 2011

Una tarde tranquila



Estando ya el verano avanzado, después de un tiempo bastante ajetreado en el que pesque muchos días seguidos, decidí tomar un pequeño descanso. Aunque parezca difícil estaba un poco saturado de pescar.
Después de una mañana en la que el tiempo pasó lentamente, pues no tenía nada que hacer empecé a ver las cosas de otra manera, y empezó a rondar por mi cabeza la idea de ir un ratillo por el río a ver qué pasaba..
Mientras estaba comiendo de forma parsimoniosa, empecé a echar cuentas y joder! era el último día que podría pescar unos de mis rincones predilectos, no me había dado cuenta antes y solo me quedaba esa tarde. 


No tardé mucho tiempo en estar a la orilla del río. Pensé detenidamente el tramo que quería pescar y tras un paseo entre enjambres de saltamontes llegué al destino.


Las truchas como siempre en este río, difíciles a pesar de su tamaño, mucho más difíciles de lo que cabe esperar.



Cabe destacar esta última trucha que tenía un  tamaño bastante mayor de lo normal y que sirvió como una gran despedida.



Un saludo y hasta la próxima

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Tio las fotos cada vez mas guapas, y el cambio de cara del blog me gusta mucho.
Perfecta frase esa del encabezado.

Un abrazo Dani
Colako´s always

Gaizka dijo...

Como viene siendo habitual en este blog el lugar maravilloso y las truchas de película.
Un regalo a la vista.
Gracias.

Moscaluri dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios.
Evidentemente cuando pongo una entrada en el blog, intento hacerlo lo mejor posible, como creo que todos, pero creo que exageráis en vuestro halagos, aunque no voy a ser cínico y la verdad es que en cierto modo se agradecen.
Muchas gracias de nuevo

Varo dijo...

Solo diré una cosa: Joder, son preciosas!

joaquin dijo...

Como en mis anteriores comentarios en entradas pasadas, sigo maravillandome de la belleza de la librea de esas truchas. Como me gustan esas tarde de verano en que sin prisas llegas al rio y dejas que el rio te enseñe lo que tiene.... sin prisas, sin gente, esas caidas de la tarde en verano no tienen precio, y son en ellas donde me doy cuenta de lo que puede ser la felicidad, y que esta en esas pequeñas cosas que nos llenan.